CONCURSO DE RELATOS DE TERROR

Se presentaron 128 relatos

El desafío de expresar nuestras más primitivas y oscuras sensaciones a través de las palabras fue la propuesta; encontrarnos con esas historias que alguna vez no nos dejaron dormir, que tal vez guardamos para que no se hagan realidad, pero que necesariamente tenían que dibujarse en un papel. De eso se trata esta recopilación de miedos que han sido ganadores de un concurso que nos lleva a nuestras más indeseables pesadillas. 

Los relatos ganadores de este concurso han sido premiados con la publicación en la edición especial de la Revista Gualicho; además forma parte de la 53º edición del Festival de Cine de SITGES, uno de los más importantes festivales de cine fantástico del mundo.

PALABRAS DE EMANUEL ROSSO

La discusión sobre si el arte debe pronunciarse o no sobre las vicisitudes de su tiempo llenan infinitas estanterías y ocupan y preocupan a sujetos con mejores armas que las de este escriba. Pero cuando Valentina Lellín me convocó de jurado para un concurso de relatos, lo primero que dije fue “Hay que aclarar que los cuentos no deben ser necesariamente sobre la pandemia”. Y es que por aquellos días - ayer no más- parecía ser que un buen número de colegas había encontrado un contexto perfecto para los argumentos de sus historias en esta realidad tremenda que nos toca atravesar hoy. 

Y no está mal. Pero cuando todos toman un rumbo similar, tampoco está mal intentar transitar otros caminos.

 

Así surgió el concurso de relatos breves, como un esfuerzo conjunto del festival de cine Terror Córdoba, Revista Gualicho, y el festival de literatura negra Córdoba Mata. Y surgió en medio de la polémica por el concurso del Fondo Nacional de las Artes, algo que también se ha hablado hasta el hartazgo en estos meses; ya no para llenar bibliotecas sino feeds en redes sociales. Desde aquí nada agregaremos al respecto, pues nada queda por decir. Nos limitaremos a reafirmar nuestro compromiso de dar espacio y difusión a todo autor de género que tenga algo que contar.

Para terminar con la perorata y dar paso a las historias, quiero agradecer a Valentina Lellín por cranear este concurso; al escritor Guillermo Bawden y a la Doctora en Letras Lucía Feuillet, que compartieron conmigo la labor de jurado, y a los más de 100 autores que enviaron sus textos.

Y ahora pase estimado lector, pase y lea bajo sus propios riesgos.

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